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¡Hola mundo!

Todos los principios dan vértigo. Cuando decidí empezar una nueva andadura como organizadora de eventos, wedding planner, wedding designer o como quiera que ahora llamen a esta profesión, sentí vértigo. Llevo ejerciéndola más de una década, así que no era el trabajo lo que me daba miedo. En ese tiempo he sido gerente en un salón de bodas maravilloso, en el corazón de la Axarquía. He coordinado desde pequeños eventos familiares, bautizos y comuniones, a bodas de más de 600 invitados, presentaciones de productos de grandes marcas o campañas políticas con más de mil personas. El trabajo, por tanto, no es lo que me asustaba; el nuevo enfoque sí. Encabezar mi empresa y hacer de mi trabajo un proyecto personal ya son palabras mayores.

Pero lo cierto es que trabajar desde dentro en este sector me ha dado las claves necesarias para que un evento no falle. He atendido a parejas que soñaban un enlace en la playa con un montaje más informal y otras que tenían claro que su sueño era una boda vintage, que tuviera muy en cuenta la decoración o los pequeños detalles. He conocido a novias “al borde de un ataque de nervios” y a otras con las que parecía no ir la cosa. He padecido los nervios de novio y madrina en la espera de la ceremonia civil. He llorado con discursos escritos por grandes amigos o familiares que me hicieron sentir parte de esas historias. Me he reído a carcajadas con bailes nupciales sorpresas o flashmob que los novios no esperaban y he “sufrido” barras libres que terminaban con las claras del día. Sin duda, el “mundo bodil” da para un millón de anécdotas.

Trabajo mano a mano con el equipo de cocina y sé qué menú de boda es el más adecuado según el público al que nos dirijamos. Conozco la importancia de una buena iluminación en un banquete de exterior y de cómo la elección de una mantelería cambia el aspecto final de un recinto. Me encantan los centros de flores y disfruto escogiendo las que mejor luzcan según la época del año. He coordiando grupos de más de 30 camareros para que todos los invitados se sientan bien atendidos. La formación en el campo de batalla es un master para cualquier trabajo que uno desarrolle y yo lo tengo.

Siempre me he preocupado de cada boda, de cada comunión y fiesta de la que haya sido responsable como si fuera la mía. Todo el que ha trabajado conmigo sabe que no concibo mi labor si no es al cien por cien de entrega e ilusión. Son días únicos y especiales, donde no cabe la equivocación. Todo evento es un “directo”, donde pueden ocurrir mil imprevistos, por eso es indispensable contar con un profesional que realice su trabajo con dedicación y esmero.

Ha llegado el momento de lanzarme a “sufrir y disfrutar”, de forma independiente, mis andanzas como wedding planner. Y este blog será mi cuaderno de viaje. Escribiré los trabajos que realizo así como las cosas que me inspiran, o las que me horrorizan. Os contaré aquello que puede parecer obvio para el profesional del sector, pero que es toda una novedad para el que prepara su boda. Compartiré con vosotros todo lo importante para que vuestra celebración sea mejor de lo que hubiéseis soñado. ¿Me acompañas?

19 respuestas a ¡Hola mundo!

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